miércoles, 24 de abril de 2013

Agua (segunda parte)

(antes...)

"Así se ve, el arroyo contemplando, 

que agua sin fin tras agua va rodando,
y que, siempre fluyendo en la corriente,
la una sigue a la otra eternamente.
Tal una por tal otra es impulsada,
y tal otra por otra adelantada.
El agua sigue al agua y es variable:
el río siempre el mismo e inmutable." (Apolo)

lunes, 8 de abril de 2013

Pánico

Acurrucada sobre un colchón que flota en medio de la noche en una habitación que debería ser cálida y seca, pero empieza a estar sepultada bajo un metro de agua; paralizada entre el grito y la mudez, entre el terror y la necesidad de reaccionar...

Es difícil escribir sobre ciertas cosas. El pánico es una. Cala hasta los huesos pero no se puede poner en palabras.

De madrugada, cuando el sol aún no sale, las persianas están bajas y la electricidad definitivamente no es una opción, el silencio es aterrador y la oscuridad es densa y maciza; interrumpida sólo por movimientos ondulantes del agua que sigue subiendo, también negra, también oscura, también profunda. Se mueve (el agua - o me muevo yo); me retuerzo inquieta desde mi pequeña isla, que se desplaza suavemente hacia una pared y después hacia la otra.

El confinamiento es peor que estar a la deriva.

lunes, 1 de abril de 2013

Hasta la próxima

No es una circunstancia triste.
... El problema es despertar.

Las promesas son contratos sin firma.

domingo, 31 de marzo de 2013

Pánico escénico (La huella en el oído)

En tanto escriba, no puedo ser leída.

Mis rasgos están a resguardo, lejos del papel; no se pueden intuir en unos pocos versos.
Ningún hiato es el espacio entre las sienes; ningún acento es el destello de los ojos y ningún punto delimita la profundidad de las pupilas.
Ningún guión es el rictus de los labios.

El problema - diría Steiner - es la música.

Los ojos son la ventana del alma; la música, su lengua. Cuando canto, cualquier intención deja su huella en el cuerpo - en el mío; en el de quien me escucha; en el de quien canta conmigo -.
En mi voz se insinúa el movimiento de mi cuerpo; a través de sus inflexiones, de sus matices, de sus pausas y ritmos, cada uno de sus gestos.
En mi voz estoy sitiada y desnuda: expuesta.

Escribiendo soy translúcida;
cantando soy visible.

sábado, 30 de marzo de 2013

No soy mala...

... Soy mucha.

No es fácil ser mucha. No quepo en cualquier parte, me desbordo con facilidad. Incluso mi mesura es excesiva, pero ser excesivamente mesurado no es, como podría esperarse, una manifestación de mesura.

Hablo mucho, y demasiado rápido; respiro demasiado fuerte; la ropa me queda demasiado ajustada o demasiado holgada. Mi piel es demasiado blanca; ocupo demasiado espacio porque soy demasiado alta; mis movimientos son demasiado amplios - sospecho que soy también demasiado extrovertida -.

Nunca supe con respecto a qué era demasiado demasiada; cuál es el parámetro de las demasías. Por las dudas, me medía en cada gesto y cada palabra. Fui reduciendo mi volumen, mi estatura, mi blancura, mi respiración, mi velocidad, mis gestos... Pero, como puede esperarse de mi muchedad, mi mesura era excesiva.

Entonces fui demasiado poca durante demasiado tiempo. El resultado de mi denodado esmero fue la célebre frase "¡Tengo personalidad, pero no la uso!", que contesté a alguien a los ocho años de edad.

Me emociono demasiado, hago demasiados chistes, hablo demasiado. No es fácil.
Pero lo cierto es que me gusta ser mucha.
Me gusta mucho.
Demasiado.

lunes, 25 de marzo de 2013

Visto desde lejos...

La historia de los errores sería una buena historia. No una enumeración, o quizás una enumeración. Pero no sé qué "hace a" un error. No sé si la intención cuenta, o sólo los hechos, o el modo en que las acciones son recibidas por un tercero.

De mis errores, sé poco - que no significa que hayan sido pocos-. Alguna vez dije algo muy doloroso a un ser querido. Le dije: "te parecés a tu mamá". Eso fue un error, sin duda, pero no fue intencional. En cuanto al resto, es delgadísima la línea que separa los errores de los aciertos, y de qué lado están los unos y de qué lado los otros suele ser evidente sólo desde la distancia.

Sería, entonces, la historia toda, mi relato.

domingo, 24 de marzo de 2013

Homenaje

¿Y si se acercaran?
¿Y si un día, estas figuras, hologramas de un pasado no resuelto, vinieran a buscarnos?
¿Y si nos dijeran lo que quieren decirnos?

Toda nación necesita sus misterios, sus mártires, sus pérdidas y su historia.

No sé escribir sobre la memoria; de hecho, recién la estoy recuperando. Pero no puedo dejar pasar otro año sin rendirles homenaje. Por primera vez, siento que me pertenecen también a mí.

Si un día, en sueños, se acercaran; si me contaran los secretos de su horror o de su paz; si desahogaran sus penas y volcaran en palabras su dolor...