Mostrando entradas con la etiqueta 水 (l'eau). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 水 (l'eau). Mostrar todas las entradas

martes, 1 de abril de 2014

Girar el universo

En algún lugar leí una vez que cuando ocurren los grandes cambios en la vida, los saltos cuánticos, los giros decisivos, no suenan trompetas ni tañen campanas. Los momentos más importantes de una vida no hacen brillar en el cielo fuegos artificiales; no coinciden con estrellas fugaces. Ocurren en silencio y a veces, en la oscuridad.

El agua llegó sin previo aviso, sigilosamente, durante la noche. El ruido me despertó después de un rato, pero para entonces mi mundo había cambiado por completo. Mis pequeños tesoros ya no estaban; páginas empapadas y enmohecidas, el retrato de quien en algún momento fui. La despedida fue corta y no dio tiempo a la tristeza. El agua se llevó el testimonio tangible de mi pasado.

La gente que nos conmueve, que cambia el rumbo de nuestros pasos, tampoco anuncia su llegada. Sonríe apaciblemente una mañana o nos saluda distraída mientras hojea una revista. A veces cruza la puerta del café y nota, antes que nosotros, que algo mágico acaba de ocurrir.

Mi historia es una de ésas, que empieza con el agua y termina con puertas que se abren. O termina con el agua y después empieza, por segunda vez, con alguien que pasa por delante mío y me mira. Yo soy el silencio de las campanas; no reconozco la magia cuando ocurre. Pero - y esto es lo maravilloso - nunca importa si yo lo advierto a tiempo, o quizás nunca: el universo giró, y mi mundo nunca vuelve a ser el mismo.


miércoles, 24 de abril de 2013

Agua (segunda parte)

(antes...)

"Así se ve, el arroyo contemplando, 

que agua sin fin tras agua va rodando,
y que, siempre fluyendo en la corriente,
la una sigue a la otra eternamente.
Tal una por tal otra es impulsada,
y tal otra por otra adelantada.
El agua sigue al agua y es variable:
el río siempre el mismo e inmutable." (Apolo)

lunes, 8 de abril de 2013

Pánico

Acurrucada sobre un colchón que flota en medio de la noche en una habitación que debería ser cálida y seca, pero empieza a estar sepultada bajo un metro de agua; paralizada entre el grito y la mudez, entre el terror y la necesidad de reaccionar...

Es difícil escribir sobre ciertas cosas. El pánico es una. Cala hasta los huesos pero no se puede poner en palabras.

De madrugada, cuando el sol aún no sale, las persianas están bajas y la electricidad definitivamente no es una opción, el silencio es aterrador y la oscuridad es densa y maciza; interrumpida sólo por movimientos ondulantes del agua que sigue subiendo, también negra, también oscura, también profunda. Se mueve (el agua - o me muevo yo); me retuerzo inquieta desde mi pequeña isla, que se desplaza suavemente hacia una pared y después hacia la otra.

El confinamiento es peor que estar a la deriva.

jueves, 28 de febrero de 2013

Agua

El agua es tramposa.
Le gusta jugar con nuestra debilidad.

No podemos vivir sin ella.
No podemos vivir en ella.

"Lo blando vence lo duro", dirá Lao Tsè un día.

El agua se adapta mejor que
la imaginación.